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José Manuel Figueroa lamenta desconocimiento de sus sobrinos del legado de Joan Sebastian


José Manuel Figueroa lamenta que sus sobrinos, hijos de sus ya fallecidos hermanos Trigo y Sebastián, no hablen español y no entiendan la verdadera herencia que dejó Joan Sebastian para ellos..

El cantante José Manuel Figueroa, lamentó que sus sobrinos, hijos de sus fallecidos hermanos Trigo y Sebastián, estén peleando por la herencia de su padre Joan Sebastián (que a casi siete años de su muerte, aún no se ha repartido legalmente), sin saber realmente el verdadero valor y significado de su legado, incluso, ni siquiera saben el significado de cada uno de sus temas, porque no hablan español.

“No se ha repartido nada del pastel, yo creo que es cuestión de tiempo, que se asesoren, que se empapen más del tema. Es un proceso largo, yo creo que durante mucho tiempo han estado mal asesorados”, indicó José Manuel.

El cantante aseguró que siempre apoyó el que los hijos de Trigo y Sebastián, fueran contemplados en la herencia de Joan Sebastián, como legalmente les corresponde, pero ellos nunca han entendido que estos procesos son muy largos y conforme han ido creciendo, ellos han ido tomando sus propias decisiones.  

“Han cambiado de abogados, ahora que ya están creciendo (han pasado siete años), algunos de ellos ya son mayores de edad, algunos de ellos ya tienen sus propios abogados y empiezan a asesorarse”, indicó.

José Manuel también lamenta el total desconocimiento que tienen sus sobrinos de la esencia del  legado de quien fue su abuelo, ya que solo quieran la herencia monetaria o las propiedades, cuando ni siquiera entienden las letras de sus canciones y su enseñanzas, lo que él considera, fue la mayor herencia que les dejó a todos.

“Lo triste es que como no hablan español, no entienden las canciones de Joan Sebastian, el significado, porque en la traducción se pueden perder ciertos significados de la poesía, yo creo que la herencia más grande que tenemos, no es un rancho, no es un caballo, no es un reloj, ni una joya, ni un sombrero yo creo que es la poesía, y la lección que dejó Joan Sebastian en su forma de amar, de perdonar traiciones, tantas historias que tienen sus canciones, que me duele que sus nietos, una gran porción de sus nietos, no habla español y no puedan entender”, indicó.

A pesar de los años que han pasado de la muerte de sus hermanos Trigo y Sebastián, para el cantante todavía es difícil vivir con su ausencia, por lo que daría todo lo que tiene, por verlos nuevamente.

“Daría toda mi herencia que me pertenece de mi padre y hasta más, por ver la sonrisa de mis hermanos, de Trigo y Sebastián”, puntualizó.

Casi siete años de litigio por la herencia de Joan Sebastian

Pese a haber estado muchos años al borde la muerte, por el cáncer que padeció, Joan Sebastian murió intestado el 13 de julio de 2015, lo que desafortunadamente enfrentó a sus herederos en los tribunales, en un largo proceso que hasta la fecha no se ha resuelto y que los ha ido alejando poco a poco como familia.

Lo largo del proceso, se debe a que Joan era la cabeza, no solo de su propia carrera como cantautor, por demás exitosa, en la que lo principal, son sus regalías como autor, intérprete y productor, sino también de una serie de propiedades que tardaron en recopilar, 51 en total, ubicadas principalmente en Guerrero, Morelos y Veracruz, incluido su fructífero rancho en Guerrero, y del rendimiento de todo ello, mantenía a gran parte de su familia, incluidos hijos, esposa, ex esposas, ex nueras, nietos, hermanas, sobrinos, etc., etc., que a su muerte, esperaron estar incluidos en la repartición de bienes, lo que no fue así.

La herencia, se determinó que legalmente solo les pertenece en partes exactamente iguales a nueve coherederos, su viuda Alina Espín (la última pareja del cantautor), sus seis hijos vivos: José Manuel, Julián, Zarelea, Joana, Juliana y D´Yave. Además de sus dos hijos ya fallecidos Trigo y Sebastian, cuyo derecho único, se extiende a los hijos de cada uno, es por ello que José Manuel habla del reclamo de sus sobrinos, quienes se repartirán lo que les toque a cada uno de su padres, cuando se repartan los bienes.  

Por derecho, los nueve coherederos, pudieron haberse unido con un solo abogado para resolver lo de su herencia, pero también por derecho, cada uno de ellos, decidió tener uno propio y hacer los reclamos que creyeron pertinentes.

Algunos de ellos, han hablado de que José Manuel se quedó con todos los bienes personales, ropa, joyas, vestuario de trabajo y demás objetos muy costosos, que Joan tenía en su rancho, lo que no fue inventariado para la herencia, de ahí su descontento con él.   

A menos de un mes del aniversario de la muerte de Joan, aún no hay fecha para el reparto de bienes de su herencia, que quizá igual tarde más tiempo, porque para ser exactamente en partes iguales, tendría que venderse todo y así dividir entre nueve o de lo contrario llegar a un acuerdo satisfactorio para las nueve partes.